jueves, 1 de abril de 2010



cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidós puntadas podía
sujetar un deseo para que se cumpliese.
la aguja iba y venía, laboriosa. así, quedó en el pantalón de su hermano menor
el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los puños de la camisa
de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara...

6 comentarios:

Pintamonadas dijo...

alguien que cosa bufandas a los inviernos fríos...

patatasdecomer dijo...

la manga es un desparrame, y siempre lo será

esta vez decidí tomarme millones de medicamentos antes de salir y no recuerdo nada ajajajajjaj

patatasdecomer dijo...

ajajajaajajjaja
fuimos a otro lado esta vez
creo q se llamaba algo en plan mamachichas o algo asi
y no no me echaron, aunque el momento inconsciente que pasé alli dentro fue como para que lo hicieran

jonybe dijo...

evidentemente ella dijo que no. pero yo se lo propuse.
hable con ella.

tututu dijo...

me encanta la foto jorg :)

Dara Scully dijo...

yo lo hago con las letras de las palabras que escribo. pero luego siempre olvido qué pedí en cada una.



(café sin leche)