miércoles, 24 de diciembre de 2008

tradición polaca


Iba con prisas, después de estar trabajando todo el día. Había quedado a las cinco de la tarde, porque como su nacionalidad le indicaba, tenían que estar todos juntos a esa hora. Corriendo se plantó el vestido que ya había elegido hacía tiempo. Negro, con algunos brillantes. Había que ponerse guapos, impecables, para que no le preguntaran por el desastre de su vida, y pareciera que todo le iba bien.

Cuando llegó ya estaban todos.
Pero aún no había anochecido del todo, así que había llegado a tiempo.

Esperando para los 12 platos de cena, uno por cada apóstol, como manda la tradición nacional. Esperando, con él abrazándola por la espalda, con una copa de un fino vino francés. Allí, inmersa en sus qué.haré.mañana y sus qué.feliz.está.mi.padre algo la distrajo.
Un pequeño destello, tímido, escurridizo diría ella. La primera estrella de la noche. Pasó a avisar a toda su familia, y comenzó la cena de Navidad.




""pensaréis que no tiene sentido, pero hoy descubrí las cosas especiales de una cultura diferente""

3 comentarios:

Anónimo dijo...

qué afortunado

para mí tiene sentido

tututu dijo...

"Había que ponerse guapos, impecables, para que no le preguntaran por el desastre de su vida, y pareciera que todo le iba bien"



sabes cuánto me ha encantado esto no? :)

dame.pistachos dijo...

y entonces cómo saber si uno de los dos se adelanta a actualizar con una nueva entrada si nos seguimos?... mal pensado...
empezaré yo incluyéndote, pues.