viernes, 21 de agosto de 2009

desde hace ya casi año y medio,
tomé por costumbre,
los malos días,
tomarme un tazón
de leche con galletas.



son tan mágicas las galletas,
que ya no me ha hecho falta
tomarlas desde hace mucho
tiempo.

miércoles, 19 de agosto de 2009

las cosas que no nos dijimos


-No has contestado a la única pregunta que me preocupa, ¿eres feliz?
-Ya no.
-¿Y tu, crees que la cosa habría funcionado entre nosotros?
-Probablemente.
-Entonces has cambiado.
-¿Por qué?
-Porque en el pasado, con tu humor sarcástico, me habrías contestado que habríamos ido directos a un fiasco total, que no habrías soportado que yo envejeciera, que engordara, que siempre estuviera por ahí de viaje...
-Pero desde entonces he aprendido a mentir.
-Ahora por fin vuelves a ser tú, tal y como nunca he dejado de amarte...
-Conozco una manera infalible de saber si habríamos tenido una oportunidad... o no.
-¿Cual?

El beso fue largo, semejante al de los adolescentes que se aman hasta el punto de olvidarse del resto del mundo.

jueves, 13 de agosto de 2009


siempre hay una mirada o una sonrisa que te da la mano y te dice: ¡Venga, vamos!

domingo, 2 de agosto de 2009

roces





no ha sido más que un roce
algo que sientes, que puedes disfrutar, o te puede molestar
pasa por tu vida como algo sin querer
de repente te lo encuentras
está ahí
ya lo has notado
¿te ha gustado?
¿se te han erizado los pelos?
¿te ha dado grima?
¿te has sentido incómodo?



¿qué más da?
ya se ha ido


todo acaba por ser un roce en tu vida

aunque hay cosas que pueden ser algo más profundo
un arañazo, una mella, una marca de mordisco, o incluso, a veces, un pellizco
pero generalmente éstas cosas están desligadas del intercambio de fluidos
son algo más natural, cotidiano y generalmente, se hacen más necesarias.

martes, 28 de julio de 2009

48 soplos.





anoche soñé que me decían que en la vida, mi vida, su vida, encontraría mi vendaval, mi azote y mi sacudida a partir de 48 soplos, que es la suma de la fuerza necesaria en el viento para poder sentirlo, nuestro cuerpo, nuestra piel, nuestros poros.




48 sumas de partículas en movimiento, que son capaces de hacernos sentir lo más leve del mundo, el aire, necesario para vivir y a la vez lo que nos deteriora.



en el sueño, un ente desconocido, con cara cuerpo e identidad que guardaré para mí, me explicaba que necesitaba de 48 soplos para lograr sentir algo, que necesitaba de toda esa fuerza para que todo aquello que pasaba por su vida le hiciera cerciorarse de que estaba ahí, presente, existente.


48 soplos, una leve brisa, una sensación cutánea, sensible, leve, imperceptible a veces, si no se pone atención.




48 soplos.
.solpos 84

viernes, 3 de julio de 2009

quizá no sabía lo que me estaba perdiendo
quizá era vago y perezoso
quizá pasota
pero ahora soy consciente
pero ahora me di cuenta
pero ahora voy a estar hasta en la sopa

miércoles, 1 de julio de 2009

abrazos





te daría un abrazo por cada estación


en invierno te abrazaría para que dejaras de ser(barra)tener frío y te centraras en el minimalismo emocional.
en primavera te abrazaría para que olvidaras el prototipo ambientalista de rastas y estupefacientes y te volvieras pacífico y relajado, apacible.
en verano te abrazaría para que me invites a un helado.
en otoño te abrazaría para que me contaras, de una manera muy trascendental(barra)bohemia, el problema que existe en las lazadas de los cordones de las zapatillas, y porque insistes en ponerte pantalones largos en los días de calor.

además, te daría un abrazo por ser prácticos.
otro por llevarme, de la mano, a pensar.
te volvería a abrazar para que recuerdes que yo era una promesa del baloncesto, aunque me saques dos cabezas y no te lo creas.
te estrecharía de nuevo, pero con un abrazo de los de mentira, para que me pidas que te abrace de verdad.
otro por volver del baño y encontrarme con tu: "y TÚ, ¿qué tal estás?".
y volvería a hacerlo por los brindis.
y otra vez te abrazaría porque sí, y para que me preguntes el por qué, y yo pudiera ser chulito y contestarte: "porque me apetece", con una sonrisa de pícaro.
y otra para que lo recuerdes cuando viajes, a malos vientos o buenos aires, y digo malos vientos por el simple hecho de que me cabrea pensar que vas a estar tanto tiempo y tan lejos.
otro porque sé que me vas a demostrar que la distancia no la ponen los kilómetros sino la gente, y que tú no vas a ponerla.


otro por hacerme dar el primer paso a creer en lo que no creo, que es ceder a que igual esté equivocado.


y volvería a abrazarte sin más, porque sí, porque es una buena manera de darte las gracias, aunque esto no te lo diría, sino que te lo demostraría.